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Alivio.

Entonces es hora, me saqué las gafas, el sombrero,  tiré mi saco sobre la cama, las botas a un costado, la falda, las medias negras, me senté, frente al espejo, saqué los anillos, las cadenas, las cadenas y las cruces internas, me saqué las uñas postizas, me saqué las pestañas de adorno, desprendí la peluca sin peinar, desabroché los aros, demaquille los labios, los ojos, la ropa interior sin push up.

Me desprendí las máscaras. La sonrisa de oficina, la tristeza del andar, la alegría de mi casa, las frustraciones y los sueños.

Hice jirones la piel,  me despoje del alma, quebré mis huesos, congelé los recuerdos.

Y dormí.

Momentos.

Sos resistente a mi, resistente a mi corrosión,  resistente a mis caprichos.

Me encuentro pensando en tus reacciones conocidas. Te encuentro dejándome en claro todas tus franjas, tus “ hasta donde, cuando y hasta el como” …

 y sí es verdad que alguna vez no hice a caso a los límites impuestos, pero esta vez sucumbo. Sucumbo porque quiero.

 

Te reís de mis lágrimas de reptil, lejos están pesadas gotas surcando mejillas, labios, nariz, y hasta mocos, como ves, me desmorono pero…Nada…Sos inmutable. Fuerte, poderoso, inmenso, admirable, admirado. Seguro, gracioso, morbosamente inteligente.

 

Y me mirás callado, dejando que broten mis silencios renegados, y los dientes apretados al temperamento que lucha por rasgarse. Un par de horas así calmadita. De reojo seguís sonriendo.

 

Hasta que digo algo fulminante y  accedes a mis laberintos…

Con el abrazo cálido en el que te guardas siempre los perdones que no pedís, pero los traes todos juntos en el momento exacto que me estoy cayendo.

 

Y ahí estás, con tu mueca, que sigue jocosa las gotas de cocodrilo que secas con tus dedos.

Extendés tu mano. Entonces me olvido de que no me pasaste a buscar ese día, o no me acompañaste esa noche a tal otro lado…Así que acepto la calidez de tus ojos, y en la baldosa cerca de la tuya me siento protegida. Invencible. Me olvido las preguntas un ratito.

Y nos contamos alguna anécdota que nos divierta…O nos describís con las mañas acentuadas por el tiempo.

 

Lo demás se hace más fácil.

 

 

 

Cruz.

Buscamos la felicidad por todos lados, por todas las rutinas, buscamos una sola felicidad como si uno comprara un auto, una casa, una estadía de vacaciones. — Quiero una felicidad.

No comprendo bien…Pero sí se que busco…Busco infinitamente. Pero busco mal.

 

Y me digo esa frase hecha …La felicidad son pequeños momentos diarios, y me convenzo, y sonrío porque se que en verdad es eso, creo…Pero sigo andando, nadando en las dudas, dando cada brazada como quien arrastra milenios…Inventando cuestiones que me entretengan. Escribiendo, leyendo, pretendiendo ganarle a los segundos. Para no pensar.

 

Necesito eso, ese instante que justifique continuar andando para obtener otro intante.

Ese golpe que te parte la cabeza de incentivos.

La zanahoria que el burro quiere devorar.

ALgo propio que busco en otros, un estado meramente utópico, apocalíptico, fantasioso. Porque busco la felicidad como un estado común, y estoy aprendiendo que es casi lo anormal.

Cómo seguir, sin los sentimientos de vacío, de aburrimiento, de soledad. Cómo encontrar la razón que haga que cada día merezca ser vivido.

 

Pido perdón. Entre mis errores atroces, está el de no saber ser feliz.

 

Pido perdón y afirmo orgullosa en voz alta. Yo cargo mi propia cruz.

 

 

 

Las palabras pueden abrazar.

Ayer hablamos 3 hs y media, o sea, hasta las 4 de la mañana, sinceramente hoy el sueño me agota, pero estar tan lejos, tantos km. con millones de cosas de repente nos encuentra hablando de escasos puñados de minutos, nada mas…Así que anoche cuando todos dormían, nosotras café por medio pero bajo distintos techos, en nuestros mundos distintos pero parecidos, nos confesamos, las culpas, los dolores, los pesares, los anhelos…

De este lado, el broche en la cabeza, desparramo en el sillón, mi remerón, y la taza azul gigante. Una charla sin café es incompleta.

Estoy segura que ella estaba con el camisón rosado, ya no lo debe usar más pero siempre me parece que tiene puesto eso cuando me dice que estaba acostada y la saco de la cama para que no despierte a papá.

Es uno rosa con unas cintitas blancas que me hacen acordar a cuando era chica. ja…

Ella tiene miedo y dudas, sobre como haber educado a una hija, yo, siendo la hija, estoy feliz y sin reproches…Pero no logro convencerla. Siempre fue exigente…Hasta con ella misma.

Creo que se culpa de mis abstracciones… No entiende que no solamente las amo sino que además las incentivo…

Quería otra cosa para mí, lo entiendo, a veces, uno se dispersa de ciertos caminos… Pero la vida supongo que es tambien bifurcar recovecos, despues de todo uno puede variar los caminos intermedios, pero el trazo final está dicho desde infinito tiempo antes. Aún hasta los más dolorosos, los que nunca encontraremos por qués.

Tiro sobre la mesa los dolores nuestros en carne viva, ahogantes, enojados, asumidos. Ella me escucha queriendo comprender, hace un silencio, y luego hablamos del último cohete de la NASA en exploración de un conjuro inexistente, de botones de colores.

Escucha, absorve, se silencia, a los días, a los meses, o a los años, medita o  pregunta.

Asimilar líneas imperfectas no es fácil.

 

Con mami hablamos distintos  lenguajes verbales, pero no importa, porque nosotras nos comprendemos con el idioma de los sentimientos….

 

 

 

Agradecerte.

Me encuentro pensándote, Me encuentro sonriéndole a la nada. No tengo mucha idea de las razones que me llevan a esta sensación inexplicable.

Sólo es.

Te siento cerca,  conocido, te busco. No es la atracción típica, o corporal, no es pasional. Es… necesitarte.

Sí, yo se que es una palabra fuerte, pero es la mas simple que se me ocurre entre esta maraña de ideas que ya ni siquiera me hostigan, será que uno se acostumbra a vivir anhelando,  y también uno  va  aprendiendo a convivir con las falencias, con las ausencias, con las sensaciones repetidas. Esto-ya-lo-he-vivido.

Acá hay un silencio que traspasa, pero desearía que mi cabeza cese con esos ruidos, con esas voces.

 

Quiero sentarme al costado de tus palabras y mirándote a los ojos escuchar todas tus teorías al aire de las cosas que jamás cubrirían nuestras dudas de existencias y de búsquedas. Esas que sin embargo, aquietan los glóbulos, momentáneamente.

Al menos uno engañándose así, sigue subsistiendo. Aunque duela, aunque cause más insatisfacción.

  Razones que intentan desesperadamente en vano reproducir los granos de arena que rebalsen  este agujero de angustias sin causas.

No puedo evitar sentirme culpable, y ni siquiera es la estaca de pensar que un abrazo tuyo, tan solo eso, me reconfortaría, son esas frases que golpean, esas oraciones lastimosas con las que los que dicen ser estereotipos perfectos, con aires superiores acusan: “si tenes todo para ser feliz

Que poco conocen …

Y esa es mi dolencia principal. Mezclarme entre el resto, pasar desapercibida.

No animarme jamás a decirte hermano mío, que sos de mi naturaleza, de mis tiempos, de mis caminos. No agradecerte las palabras, no poder decirte que un latido tuyo al lado mío vale mas que mil versos al aire. Morirme de miedo. Que jamás te enteres que encontrarte mirando a los tiempos con la misma desazón me hace sentir menos sola.

 

Conductas.

Soy un animal de costumbre inseguro,

Soy un animal de costumbre encerrado dentro de si.

 

Tengo entre mis tejidos dos fieras enojadas

Tengo entre mi conciencia y mis ilimitados rasguños de inconciencia

Una infinita sucesión de plegarias al olvido.

 

Una pelea que me agota,

Me cansa, me consume.     

 

Me debato entre lo que debiera ser, lo que quiero ser y lo que finalmente soy.

Siendo autodestructiva. Lo confieso.

 

Lo confieso sin pedir ayuda alguna, pues no necesito de nadie.

Más que de mi propio orden.

 

Y la ética me parece un código inaudito.

Y lo que se espera de mi es casi nada al lado de lo que me he propuesto.

 

Sin embargo, cada mañana me levanto y cumplo con algo que no me satisface.

Casi como un castigo auto impuesto.

 

Tan sólo esperando la noche, el momento justo cuando me encuentro conmigo para pedirme disculpas por la hipocresía.

 

Siento mis pies sobre una balsa a la deriva, en un mar agitado.

 Y aunque nada me salpica, tiendo a dejarme llevar aunque no tenga gran duración entre mis instintos.

 

Tengo paradójicamente la forma exacta de describir tus tiempos.

Desde el tiempo del silencio, hasta la risa, a tu manera inconfundible de subsumirte en tus abstracciones. Inconsistentes. Como nosotros.

 

No es fácil tener un lienzo blanco y comenzar de cero

Pero tampoco estoy dispuesta a mezclar colores para  disimular  tus antojos de exitismo.

 

Y hundirme resulta el escape mas seductor.

 

Y quemarte me convierte en tu salvadora y mi carcelera.

 

El Edén había sido creado para servirnos.

 

Pero la impaciencia y la inseguridad

 

Y la tentación y la falta de esperanza

 

Le ganó a ser lo que seríamos. Resultando errantes que buscan llenar un vacío.

 

 

Me encuentro postergando la elección entre dos caminos pétreos.  El de la felicidad perfecta con apariencia divina y una mancha oscura de dolor en mis adentros, de seguir esos pasos socialmente aceptados siendo solamente eso. Un barrilete en una caja, olvidado.

 

O el de la  felicidad perfecta con apariencia  reprochable y cuestionamientos fortuitos, con alegría inconformista en mis adentros, y la tristeza de no ser lo que los que me aman querían.

 

Quisiera poder correr sin mirar atrás.

 

 

Pero siempre fui cobarde.

 

 

 

Frío.

Describir sensaciones se ha vuelto un hábito, programado a asemejarse lo más posible a lo que siento, busco la palabra que trasmita algo lo suficientemente físico para que comprendas.

Mi palabra hoy sería frío Helado.

Cuando la calma se detiene deja de ser tranquilidad.
Y uno se vuelve expectante a lo que se aproxima.
Esa decisión que uno estira elastizada
lenta pero inevitablemente nos alcanza.
y aniquila.

Los caminos se bifurcan sin ensambles
y mirar atrás es un ejercicio sin sonrisas.
Dónde queda por ir? Qué es lo que nos queda por buscar?
Miro a mis adentros sin comprender

Está en mis manos dormirme en la rutina
o el zarpazo que destruye este cimiento.
Y me da miedo ese sueño
debiera darme cuenta que no sirve abrir los ojos si es tarde.

y lastimo.

Y hoy? Mi hoy inevitable? inconfundible? irrepetible?
Hay una línea que se pierde en paradigmas.
Son mis dudas, mis silencios, mis maneras absurdas de estar sola.

Y abro los ojos, y sigo helada.

Lugar.

Sí tuviera que especificar este sonido que me atora los oídos, diría que no es más que la incertidumbre ahogada, de saberte las respuestas desoladas.

El día se hunde.

Se hunde en medio de una ciudad que se le ilumina,

arriba pájaros que saben exactamente dónde dirigirse.

Justamente, opuestamente, contrario a mis andares.

El vacío es pleno, siempre cuando hablo de completitud, hablo de lo hueco.

Será que de eso ciertamente me sobra.

Mirando mis zapatos, elijo baldosas, baldosas que me mueven en el mismo lugar.

Sin avanzar.

Los pensamientos están lejos, se remontan lineas de desorden, noches entre letras que sólo llegaron a susurros.

Afuera llueve, adentro también.

Está especial para salir a buscarte.

Pero no se tu nombre, ni los lugares que frecuentas.

No se la música que escuchas,

o los miedos que te atosigan.

No se de las sombras que te invaden

o lo que te da risa.

Siguen siendo las Doce en un reloj que no funciona

Un reloj detenido que se burla del tiempo.

Un péndulo que tiene los secretos de a segundos.

Hay un abismo que nos mira y se divierte.

Nos espera, aguardando ese final.

Como moscas temerosas al destierro.

Sin saber donde encontrar, dónde buscar.

Hay una tierra que me espera allá lo lejos

un lugar que conocí y volveré

Es mi casa, mi lugar

donde hay estrellas.

Dónde no me hace falta, respirar.

 

Mí amiga María.

Bueno todas mis letras este ultimo tiempo están siendo tuyas, sin causas sin consecuencias, una historia mas que se diluye entre mis manos, una historia de tantas en las que doy lo mejor de mi y luego lo peor, porque no se continuar una vez que te toco, una vez que mi piel hace contacto ya lo único que sabe es destruir

Soy nociva, nociva para mi misma y para el resto y aun mas para aquellos que me quieren solo se lastimar, solo se abandonar

No quiero que nadie espere nada de mí porque la verdad no voy a dar nada

Pero nada eh

No esperes nada

Nada nada

No pienses que el tiempo me va a curar

Me va a rescatar

O que tu caballo de Rogelio va a poder sacarme de las manos de mi propio dragón

Soy Bradamente esta miseria es mía

Me la banco. Así furiosa

Desganada melancólica

Rabiosa de ser así

Pero ya me acostumbré.

Me acostumbre a querer sin que me quieran

A amar sin que me amen

Y ser amada y hacer destrozos en el otro

A recibir y nada mas

Nada mas

No esperes nada

Nada nada

No querés nada de mi

Ni tengo nada que ofrecerte

Más que un puñado de frustraciones

Y otro tanto de derrotas.

Puedo ser lo que vos quieras

Soy una actriz de esas de primera plana

Puedo decirte algo que te suba a los cielos

Y al minuto

Decirte la peor atrocidad con tono hollywoolesco

No se como se escribe. Importa acaso?

Entendiste. Esa era la idea. Esa conjuntamente con la que te suplico que te vayas a la mierda

Es decir,… Que te vayas bien lejos …de mí.

No quiero verte no quiero recordarte.

Me haces llorar

Me lastimas

Sos de lo peor

Mira esos ojos con ojeras

Por que lloras abriendo la boca

No te das cuenta que así no ganas nada?

Mira esa boca, no sabe ni siquiera que cosa decir

Y esa lengua

Dios mío…que inapropiada

Un lunar…que poco conveniente

Quien te dijo que era sexy?

Te mintieron, siempre te mienten

Que hora es?

Que vas a hacer con esas pestañas?

Dejá de enmascararnos.

Labial…Opaco mejor, no brilles.

Ese cabello…Dios mio.

De cuál film de Spielberg saliste?

 

Mejor cerrar los ojos. Alguien se acerca.

 

— María, podés salir del baño? Todo el día mirándote…

El texto de abajo es un cuasi intento de una invitación masiva que hace tu_complice en su página (texto a seguir, les pido disculpas, la calidad del resto de los textos posteados en esa página -link de abajo- son lejos superiores, es un estilo que se me dificulta, pero bueno. vean que salió) www.desnudandoteconlamirada.blogspot.com que de paso recomiendo.

 

 

Sigo las directivas…La sensación es imperfecta, la ansiedad sobrepasa, y la espera sexual se convierte en algo que debe ser parte de un rito, tan sólo para continuar entre vaivenes. Veo que te acercas, me gusta la forma de mirar, las manos, imprescindibles para que la dermis se de cuenta lo mucho que desea. El deseo, la estación más anhelada.
Las caricias se humedecen, suavemente… Los labios hacen lo suyo…Atrayendo, retirando los cuerpos extraños expectantes de candencias.
Redimiendo la perfecta sincronía de lo no pactado en forma explícita. La piel estirada intentando abarcar aquello que lo limita.
La cabeza, las visiones juegan inescrupulosamente, aunque uno intente aquietarlas.
En los reflejos. Sólo eso.
Sucumbir ante el estímulo de los sentidos.
En los espejos, la historia podía ser más compleja.
Las figuras: Sencillamente, mutan…
Los encastres son simples a la superficialidad de la imagen. Una mirada se encuentra en un punto finito, sin embargo…Sin embargo tienen un origen visual incompleto.
En la caja espejada son muchos cuerpos e infinitas almas, no son dos…Son ellos, y todas sus historias. Son ellos y los miedos, son ellos el placer por el placer mismo, sin más, sin menos.
Son las preguntas trasladándose en todas las direcciones, rebotando…
Hasta el shock repentino de una pregunta que se expande, casi como el eco del gemido al tenerte dentro de mis piernas, de mis membranas, de mi garganta.
Qué ves?
Qué ves en el retrato en movimiento de los desconocidos?
Qué ves si no tenemos rostros?
Dime al oído, dime despacio, dime en la inmensidad que nos vuelve apenas visibles.
Pero no lo sé.
Yo puedo decirte que veo mil caras, mil gestos distintos unos de otros. Gestos que no volverán. Aunque intente reconocerlos.
Placeres que sólo se permiten una sola vez…Pero cómo arden los poros…
Los espejos delatan las imágenes, son flashes, que cada uno guardará sin contar, hasta que vuelva a la caja de espejismos del alma.
Una caja de placer perfectamente irreal. Una caja que permite ser todas las que soy. Para luego recordarme que soy una.

 

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