Un barril vacio.
Apenas vestigios de una madera que supo acoger la uva sagrada.
El pecado de la fruta no divina.
La mancha borravino que explica el descaro.
Son las 12 en mis pestañas.
Hay secretos que prefiero guardarme y no preguntes.
Un instante es la clave de vivir el momento.
Ni tus recuerdos ni los míos. Tampoco tus preguntas o tus proyectos.
Es esta fracción única que no volverá a repetirse.
La sensación en las manos y en la boca de cambiar o estatizar lo que siga.
El poder de perdonarnos el hecho de no ser susceptibles.
Ese gesto que libera la estática que nos mantiene en una estela.
No se rompieron las copas, ni nos perdimos las llaves.
Fue solamente verter todo el tiempo, y pisar malvasias.
Beber lo que somos,
aunque no haya mañana.
No, no necesitas barril para este mosto. Madurará (ya lo verás) en las cabezas de aquellos que lean.
Besos, Juje.
Asi es, cada uno tiene su propia pasta que escurrir.
siempre es bueno beber. bah, yo opino eso. beberse a uno es como mirarse al espejo. uno cuando se mira al espejo se come un poquito a si mismo. lo que no quiere ver y lo que no quiere ser. por que no tomarse a si mismo tambien?
Claro, es una especie de consumir las miserias…
EL Eddie talentoso que me honra con su comment…jjeje
no se pierdan lunas amarillas en http://www.burocracia.wordpress.com
anoche me dormi pensando en ese texto que barbaro esta!
saludillos.