Tengo que confesar que no me gusto. Es más, no sólo no me gusto sino que me odio. Por otro lado me encanto. Muchas veces, me reconozco en mis potencialidades de hacer de vos lo que yo quiera; luego te miro y las respuestas se desvanecen ya no me dan ganas de pelearte, de hacerte pensar, de intentar hacerte cambiar de opinión, sólo te miro…y lanzo al aire alguna frase frívola para que no te des cuenta lo que siento realmente. Eso suele desencajar, y la falta de encastre me pone de nuevo en ventaja. En ventaja para vos, en desventaja para mí, porque dejo de estar ahi. Dejo de sentarme en tus lunas, y mi mente viaja, hasta encontrarme mirando mis extremidades y tratando de pronunciar mi nombre. Para saber sí soy yo realmente.
Luego descubro tus ojos, que siempre han estado ahi, me apena haberte dejado solo esos segundos. Pero han sido tan bellos…
La nada se vuelve un vicio dificil de esquivar. Mirar un punto fijo y que el alma desbordada en minimas estrellas se escape como un polvillo que traspasa infinitos nortes.
No se que te estoy intentando decir. Quizas sea mi propia disconformidad, mi propia insatisfaccion…Mi miedo a seguir buscando, y entender, que he perdido.
No has perdido nada, hemos encontrado mucho….
En este arte de sentirse insatisfecho nos hemos encontrado con otros y competimos por saber quien es menos que el otro, entonces nos lanzamos penas y lloramos y dejamos que los demás lloren por nosotros. Texto fuerte y ágil, una prosa uniforme y sincera. Por esos caminos vamos.
Chinasklauzz
complice> si, quizas, si, no?
Hola Chinasklauzz> gracias por tus mensajes y bienvenido.